Te acompaño a sanar escuchando a tu propio cuerpo.
Sanar es un proceso constante, porque está vivo.

¡Hola! Soy Samantha, Psicoterapeuta.
Acompaño a personas que buscan mayor bienestar a través de la psicoterapia y la terapia de trauma.
Creo que las historias son contadas por la palabra y por el cuerpo. Si escuchamos con cuidado y en un espacio adecuado, podemos atender y transformar lo que necesites para tener esperanza, claridad y alivio; para poder continuar caminando con una menor carga.
Puedo ayudarte a sentirte mejor si atraviesas por situaciones como: depresión, ansiedad, somatizaciones, eventos recientes traumáticos o desde la infancia; enojo, impulsividad, vergüenza, culpa. Dificultades en relaciones interpersonales y relación con el cuerpo y los alimentos, entre otros.
¿Psicoterapia o terapia de trauma?

La psicoterapia te puede ayudar si tienes un tema puntual a atender usualmente relacionado con cuestiones que derivan de creencias aprendidas de la sociedad, la cultura, la familia. Usaremos más recursos dialógicos en psicoterapia.
La terapia de trauma puede ser más adecuada para situaciones que no parecen «resolverse» o que regresan una y otra vez, a pesar de llevar varios intentos o proceso de psicoterapia. Usaremos recursos diversos, como el reprocesamiento de memorias traumáticas, además de lo dialógico.
Mis áreas de especialidad
Mi enfoque es la psicoterapia integrativa, es decir, que recurro a diversas herramientas (dependiendo cada persona y sus necesidades) con las que me he formado a lo largo de mis más de dieciséis años de experiencia como psicoterapeuta, utilizando los siguientes abordajes y modelos de intervención:
EMDR (Reprocesamiento de memorias traumáticas)
IFS (Internal Family Systems).
Prácticas narrativas y colaborativas.
Indagación compasiva.
HAES (Salud en todas las tallas).
ECOSISTEMA
Crecimiento positivo.
Naturaleza, en el sentido común, se refiere a esencias no modificadas por el hombre; el espacio, el aire, el río, la hoja Arte se aplica a la mezcla de su voluntad con las mismas cosas, como en una casa, un canal, una estatua, un cuadro.
Pero tus operaciones en conjunto son tan insignificantes (un poco de picar, hornear, parchar y lavar) que en una impresión tan grande como la del mundo en la mente humana, no varían el resultado.



Sin duda, no tenemos que hacer preguntas que no tengan respuesta. Debemos confiar en la perfección de la creación hasta el punto de creer que cualquier curiosidad que el orden de las cosas haya despertado en nuestra mente, el orden de las cosas puede satisfacerla. La condición de todo hombre es una solución en jeroglífico a las preguntas que él mismo se plantea.